En el primer post que hice dije que estaba empezando algo que me cuesta mucho, hoy como tengo ganas de escribir voy a explicar que es ese algo.
Bueno lo digo pero por favor no se rían ni piensen que es una boludes.
Estoy haciendo dieta.
El tema es así, desde que tengo uso de razón fui gorda. La única vez que fui flaca fue cuando tuve 18 años y decidí dejar de comer, a todo esto se sumó que empecé danza 5 veces por semana 4 hs todos los días (2 hs de clase y 2 hs en casa practicando). Un poco de ensalada y mucha agua fue la receta que yo encontré para llegar a el peso que yo creía era ideal. Como esto no era suficiente y mi familia siempre fue de buen comer se me había ocurrido que para pasar de ser percibida iba a comer y después iba a vomitar. Esto habrá durado alrededor de un año en el que bajaba de peso a velocidades increíbles, pero no todo era color de rosas ya que cambiaba de humor cada 5 minutos, mi vida social estaba quedando de lado porque quería estar aislada de todo el mundo, sufría porque pensaba que ser gorda era un castigo, en fin diez mil cosas fueron las que pase ese año. Deje de hacerlo porque mi mejor amiga (BY, de la que en algún momento voy a hablar) un día dijo, lo que en su opinión todos notaban y nadie decía, estas enferma. Esa frase me dio vuelta la cabeza, también dijo o paras o te juro que no te vuelvo a hablar en mi vida. Y calaron hondo esas palabras, principalmente porque ella entendía lo que era ser gorda y entendía mi desesperación por bajar de peso. Pero no era lo único que ella entendía, también comprendia lo que era vivir en una zona de discuciones constante, no tener para comer porque tu viejo se revelaba y no compraba comida, tener que mediar desde chica las discuciones de tus viejos, que te vaya mal en la escuela, sentirte sapo de otro pozo con personas de tu edad porque todas debutaron y vos no, etc. Ella era la única persona con la que yo contaba incondicionalmente y si hay algo que BY nunca hace es romper un juramento. Entonces paré, no me podía dar el gusto de quedarme sin ella.
A partir de ahí probé diez mil cosas para bajar de peso pero nada me funcionaba. Principalmente porque me hacia trampa a mi misma y cuando lograba bajar dos kilos, para festejar iba a un tenedor libre, o sea boicoteaba mi propio esfuerzo. Y por supuesto después mentía (porque siempre fui sola a comer) y nadie entendía porque adelgazaba y engordaba y volvía a adelgazar.
Nunca nadie entendió que la comida era mi único placer, que para mí el acto de comer se podía comparar con el éxtasis de un orgasmo.
Lo que yo nunca entendí es que adelgazar para parecerme al resto es una acción condenada al fracaso, en cambio adelgazar para estar y sentirme bien conmigo misma ya es diferente.
Exactamente eso es lo que estoy haciendo hace ya 4 meses y orgullosamente puedo decir que hace 120 días que no piso un tenedor libre o un Mc. Así y todo no es fácil, no es sencillo y conlleva mucha fuerza de voluntad.
Hoy por hoy a pesar de haber adelgazado sigo siendo gordita, pero me siento sexy, me muestro mas, me hago notar y eso para mi no tiene precio. Gracias a Dios cuento con el apoyo de mi familia, mis amigos y mi novio.
Culminando este post bastante depresivo puedo afirmar que hoy ¡soy feliz!
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